No existe ningún matrimonio perfecto, pero si puede haber ¡matrimonios saludables!

Somos seres humanos imperfectos y por lo tanto no puede haber matrimonios perfectos, pero si matrimonios saludables. Un matrimonio saludable, no es uno que no tenga problemas; es un matrimonio que sabe manejar los problemas y los conflictos.

El diseño de Dios para el matrimonio es la unión de dos personas imperfectas, con muchas diferencias físicas, temperamentales, psicológicas; para que fueran un complemento. Por lo tanto esta relación complementaria necesita de una gran capacidad de paciencia, tolerancia, respeto y sobre todo, mucho amor.

El amor nace como un sentimiento, pero la única forma para hacerlo crecer es que estemos dispuestos a esforzarnos y pagar el precio para lograrlo, con entrega, dedicación, trabajo, perseverancia, fidelidad, lealtad, compromiso y ayuda mutua. El amor debe cultivarse, protegerse y alimentarse.

Amar no es sencillo, porque requiere ser respetuoso cuando deseamos ser groseros, ser gentiles cuando queremos ser toscos. El amor hace grande a la otra persona, se sacrifica con tal de que el otro crezca y esté bien. Amor es renunciar a nuestros deseos egoístas para hacer prevalecer el bienestar de ambos.

“Quien insiste en amar, respetar, honrar, admirar y permanecer descubre dimensiones del amor que jamás descubriría si no se persevera.”

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Fuentes:  www.renuevodeplenitud.com / www.beliefnet.com / www.enfoquealafamilia.com

Fotografía: Janet Correa Fotografía